Bogotá D.C., 17 de diciembre de 2025. El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos - Invima, hace un llamado al consumo responsable, autorizado y correcto de los sueros de hidratación y de rehidratación oral y recuerda que se trata de medicamentos de venta sin fórmula médica.
Estos productos están prescritos para la reposición de líquidos y electrolitos en situaciones de deshidratación. Su formulación responde a parámetros y características técnicas específicas, por lo que deben utilizarse conforme a la indicación aprobada en su registro sanitario.
Al consumirlos es importante tener en cuenta que algunos están indicados para el tratamiento de la deshidratación leve a moderada o moderada a grave, causada por vómitos, diarrea intensa u otras condiciones clínicas que generen pérdida rápida de líquidos y electrolitos.
Otros están formulados para la prevención temprana de la deshidratación en contextos de riesgo. Como todo medicamento, incluyen contraindicaciones, precauciones y advertencias que deben ser tenidas en cuenta por el consumidor y el profesional de salud.
El contenido de electrolitos varía según la indicación terapéutica aprobada, y responde a valores establecidos en la normativa farmacológica vigente. Estas diferencias en concentración y composición buscan generar un efecto farmacológico específico[1] sobre el estado de salud del paciente, por lo que su uso debe ser acorde a la formulación autorizada, esto es deshidratación leve, moderada y grave.
El consumo de estos medicamentos debe ser moderado y preferiblemente bajo supervisión médica en población pediátrica. El uso excesivo puede ocasionar hipernatremia (elevación de sodio en sangre) y está contraindicado en personas con insuficiencia cardíaca, renal, hipertensión, edemas o que estén bajo tratamiento con medicamentos que retienen sodio, como los corticoesteroides.
Estos sueros no están indicados como bebidas hidratantes de uso general, ni como remedios para dolores de cabeza, resacas, restablecer el ánimo o la energía. Al tratarse de medicamentos, no deben mezclarse o consumirse al mismo tiempo con bebidas alcohólicas, ni utilizarse fuera de su contexto terapéutico. De igual forma, se recomienda evitar su combinación con otros medicamentos de venta libre, como analgésicos, sin la debida supervisión médica.
Estos medicamentos, deben contar con la presentación y etiqueta aprobada por el Invima, conforme a la normativa sanitaria vigente, la cual debe incluir el número de registro sanitario y el tipo o categoría de producto. En ese sentido, se recomienda verificar la indicación para un consumo responsable.
De igual modo, la publicidad y promoción de estos productos está regulada por lo dispuesto en la Resolución 1896 de 2023, en la que se prohíbe los mensajes engañosos o que induzcan al uso inadecuado, innecesario y/o indiscriminado. Así las cosas, el mensaje publicitario y el contexto de la publicidad, debe corresponder a la categoría si es un medicamento y no usar imágenes, textos o mensajes que causen confusión respecto de su naturaleza y que no insinúe o presente a estos medicamentos como bebidas hidratantes de la categoría de alimentos.
Dentro de la publicidad, se debe anunciar la indicación aprobada en el registro sanitario, promover los hábitos saludables y evitar inducir el consumo excesivo del medicamento en menores de edad.
Así mismo, la publicidad debe contar con las siguientes leyendas sanitarias de obligatorio cumplimiento:
"Es un medicamento".
"No exceder su consumo";
"Registro sanitario No.";
"Leer indicaciones y contraindicaciones en la etiqueta";
"Si los síntomas persisten, consultar al médico".
Además, se informa que las promociones aprobadas por la norma mencionada no contemplan los “combos” de medicamentos o categorías diferentes. Por ejemplo, los sueros de hidratación y rehidratación oral, no se pueden comercializar con medicamentos diferentes como analgésicos, antiácidos o entre categorías distintas. Es decir, estos sueros, no se pueden comercializar con otros medicamentos como analgésicos, antiácidos o, con productos de otras categorías como alimentos, por ejemplo, bebidas alcohólicas.
Es importante mencionar que los sueros de hidratación y de rehidratación oral, están autorizados para su venta en droguerías, farmacias, almacenes de cadena, grandes superficies y demás establecimientos que cumplan con los requisitos del modelo de gestión del servicio farmacéutico y las condiciones esenciales para su funcionamiento, conforme a lo dispuesto en el Decreto 3050 de 2005, la Resolución 1403 de 2007 y el Decreto 780 de 2016, entre otras normas aplicables. Por lo tanto, estos medicamentos deben ubicarse exclusivamente en estanterías destinadas a este tipo de productos, evitando su colocación en espacios propios de alimentos o bebidas, a fin de garantizar la calidad, estabilidad de los medicamentos y confusiones sobre su naturaleza y uso.
En este sentido, el Invima enfatiza que de acuerdo con la normatividad sanitaria, la venta y distribución de sueros de hidratación y rehidratación oral está prohibida en bares, gastrobares, discotecas, festivales musicales y eventos culturales o deportivos. Su comercialización en estos espacios puede inducir al consumidor a creer erróneamente que se trata de una bebida hidratante. Además, dichos lugares no garantizan las condiciones adecuadas de almacenamiento y conservación exigidas para medicamentos, lo que puede comprometer su calidad, seguridad y eficacia.
La entidad invita a la ciudadanía a consultar el número de registro sanitario a través del siguiente enlace: https://consultaregistro.invima.gov.co/Consultas/consultas/consreg_encabcum.jsp y a reportar cualquier irregularidad en la publicidad o venta de sueros de rehidratación, en la sección “Denuncie Aquí” en la página web: www.invima.gov.co
[1] El efecto farmacológico es la modificación de las funciones fisiológicas o patológicas de un organismo vivo provocada por un fármaco, es decir, la respuesta que el cuerpo da a una sustancia que interactúa con sus sistemas biológicos. Esta respuesta puede ser un efecto deseado para tratar una enfermedad o una respuesta no deseada, como un efecto secundario.